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Idan Raichel: la llamada de Israel


Poco o nada, a excepción de Noa, sabemos por aquí de la música popular israelí, probablemente eclipsada por otro tipo de situaciones más tristes y acuciantes que sufre esa martirizada zona del mundo. Pero en un lugar de tanto cruce de culturas, razas, religiones y tradiciones algo se tiene que conocer y cocer. Sabíamos por ejemplo de un grupo tan extraño como maravilloso, Asaf Avidan & The Mojos, banda capaz de tirar de repertorio punk y garajero, como de maravillosas baladas, con la voz de ese Asaf que más parece Janis Joplin.
Pero en unos días vamos a tener la oportunidad de ver en vivo y en directo a otra de las sensaciones de los últimos años en el pop israelí, aunque en este caso se trate de un artista que se maneja los inmensos territorios de lo que se llama World Music. Se trata de Idan Raichel, quinta del 77, descendiente de judíos asquenazís (los que llegaron al Este de Europa procedentes de Turquía y Armenia, principalmente). En su tierra, Idan ha roto todos los moldes. Y no es de extrañar, porque su oferta no puede ser más sugerente, un intenso puchero donde cabe música sefardita, música tradicional etíope, pop internacional, ritmos latinos, caribeños, de Oriente Medio, africanos, dentro de lo que se denomina Idan Raichel Project, que tras su presentación en Estados Unidos fue reconocido por el «New York Times» como «uno de los espectáculos del año», un proyecto que Idan quiere también que sea una firma propuesta de «amor y tolerancia». En sus conciertos en nuestro país estará acompañado por la vocalista Cabra Casey, de origen etíope pero que se maneja a la perfección en castellano. Raichel ya dejó una intensa huella entre nosotros cuando presentó en el madrileño Teatro de La Abadía su espectáculo «Sefarad».

La conexión etíope

Siendo un crío de apenas nueve años, Idan, nacido cerca de Tel Aviv, empezó a tocar el acordeón y comenzó a interesarse por la música gitana y el tango. Luego, como es preceptivo para cualquier israelí, pasó por el servicio militar y fue miembro de la banda musical del Ejército, con la que se fue curtiendo en docenas y docenas de escenarios. Posteriormente, se puso a trabajar como consejero en un internado para inmigrantes y jóvenes con problemas, lo que le hizo entrar en contacto con muchos chavales de la comunidad de judíos etíopes lo que fue definitivo para que su música creciera con esta influencia. Sin duda un apuesta diferente y de enjundia para los aficionados a los nuevos sabores. (abc.es)


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