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Sonidos galaicos y castellanos, unidos


La Escuela de Folclore de Zamora se hermana con la de Ávila

 Una treintena de integrantes de la Escuela de Folclore de Zamora, dependiente del Consorcio de Fomento Musical, participaron anteayer en un acto de hermanamiento con la Escuela Municipal de Música de Ávila, promovido dentro de las Jornadas Irlandesas en las que homenajearon a la escritora Kate O'Brien, en cuyas publicaciones hacía referencias a la ciudad de Santa Teresa.
La iniciativa partió de uno de los docentes del centro abulense que pretendía unir las culturas musicales galaicas y castellanas. Con tal motivo la delegación zamorana se decantó por tocar la gaita sanabresa. «Es la que se imparte dentro de las Escuelas y es la más difundida, porque la alistana resulta menos conocida fuera de la provincia de Zamora», comenta Mario Martínez, monitor de percusión, flauta y tamboril del Consorcio, tanto en las escuelas de Zamora como en las aulas de Sanzoles, Villadepera y Fuentesaúco.
El encuentro comenzó con un pasacalles por las principales calles de la urbe, para posteriormente subirse ambas formaciones a un escenario. Los zamoranos, sobre las tablas unos 19, provenientes de las distintas escuelas que tiene el Consorcio por la provincia, hicieron sonar las gaitas sanabresas acompañadas de otros instrumentos típicos como el pandero o el tamboril en el «Baile de Palazuelo», «Agarrao antiguo», «Repalseado», «Rumbadeira», «Baile sanabrés» o «Muñeira de Chanos». Los músicos no estuvieron solo, ya que mientras que tocaban, las piezas las danzaron algunos integrantes de la asociación cultural Bajo Duero.
El broche final del hermanamiento correspondió a una actuación conjunta de instrumentos castellanos y galaicos. Así los anfitriones tocaron dulzainas y pitos castellanos y los zamoranos gaitas atemperadas y percusiones.
Pese a que las clases en las Escuelas de Folclore no han comenzado, embarcar a los alumnos en el hermanamiento fue tarea fácil. «En cuanto lo comenté la gente se animó», detalla el monitor Mario Martínez al tiempo que añade: «La predisposición eran tan buen que incluso había personas dispuestas a poner su vehículo particular para poder asistir a un acto que amplia los conocimientos de la música tradicional».
Entre las muchas anécdotas de la jornada, en la que más de uno les preguntó «que si eran gallegos o asturianos», destaca que «en un bar olvidamos una gorra y cuando la recuperamos nos habían dejado unos cinco euros en monedas», comenta el monitor.
La Escuela de Folclore estudia ahora la posibilidad de realizar otro acto con los compañeros de Ávila en Zamora. «Las relaciones que mantenemos ambos centros son muy fluidas», detalla el profesor de percusión que recuerda que hace ya unos años realizaron una serie de actuaciones conjuntas en las dos ciudades. Lazos culturales ya consolidados. (La opinión de Zamora).


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