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Entre gaitas y dulzainas


Aulas de Música sigue viva. Actualmente el claustro lo forman siete monitores que formaron a 141 alumnos y alumnas que terminaron con éxito el vigésimo curso. Entre los más veteranos están Luciano Rego Rivas, de Alcañices, dedicado a los más pequeños en el arte de tocar la caja y el tambor y es que aparte de enseñarles folclore también se hace una labor pedagógica para que niños tan pequeños, desde los cuatro años, vean la música como algo divertido y no se aburran en el tercer día de haber comenzado el curso, y nadie mejor que él para llevar a cabo con gran éxito esta entrañable labor.


Ignacio Barba, de Zamora compagina su profesión con la de guitarrista en una orquesta zamorana, dando clases de guitarra clásica y desde 2007 también da guitarra eléctrica y bajo a quienes manejan con soltura la española, teniendo gran aceptación entre los jóvenes. Alba Alonso, de Zamora, es la responsable en baile tradicional y canto popular; Alfredo Pardal, de Carbajosa, imparte dulzaina y flauta pastoril; Diego González, de Zamora, que estudia en el Conservatorio de Gijón, percusión, caja, tambor, batería, y gaita de fole; Ricardo de la Iglesia, gaitero solista del grupo de folclore zamorano Santaren forma a los alumnos en el arte de tocar la gaita.


La última incorporación al claustro es la de Andrés Castaño Fernández (Alcañices), que comenzó su andadura como alumno de escuela a finales del siglo pasado, siendo también su presidente durante siete años y que ha salido de la cantera de Aulas de Música para formar alumnos dando clases de dulzaina. Actualmente está completando su formación musical en el Consorcio de Fomento bajo la supervisión del maestro de maestros Alberto Jambrina Leal, experto musicólogo de Zamora y fundador de varias formaciones musicales como Habas Verdes o Tradinova. Gran labor la que realizan todos ellos cada sábado.


Aulas de Música de Aliste y Tras Os Montes ha conseguido recuperar el folclore y el amor por la cultura desde el respeto por los orígenes. Los gaiteros y dulzaineros, en los ochenta casi extinguidos, son el mejor ejemplo de su intensa y acertada labor en Trabazos. (LA OPINIÓN DE ZAMORA)


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