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Un apasionado de raíz


Define el Diccionario de la Real Academia Española el término «apasionar» en una de sus entradas como «aficionarse con exceso a alguien o algo». El exceso de apasionamiento más reciente de Daniel García de la Cuesta va dirigido hacia su primera nieta, llegada a este mundo hace cuatro meses. Y su pan bajo el brazo lo horneó el orgulloso abuelo en forma de «una piecina» con su nombre.

Daniel García de la Cuesta recogió ayer el premio «Pegoyu asturianu» por una trayectoria cargada de excesos apasionados por la música tradicional asturiana -y las de otras latitudes-; por la lengua en la que vienen envueltos romances, coplas y leyendas y por el acerbo cultural siempre presto a dejarse arrancar secretos olvidados a poco que, con paciencia y pasión, se le dedique el mimo que demanda. Desde hace más de veinticinco años es a esto a lo que dedica sus horas este músico, investigador y divulgador folclorista gijonés de la quinta del 62.

Ni virtuoso ni con pretensiones de serlo, García de la Cuesta inclinó su serio apasionamiento hacia el folclore originario de Asturias en los años iniciales del folk con grupos seminales como «Güercu», «Beleño», «Merlín» y «Lliberdón», y a fecha de hoy con «De Mandilín» y «Zapica». Su interés por la música de raíz y los instrumentos que la hacen posible le llevó a lo largo de estos años a ser alumno a la Escuela de Música de Gijón, a su Conservatorio y al de Oviedo o a iniciarse con la gaita con el veterano Pepe Blanco. Con empeño de autodidacta se fue arrimando a la guitarra, la flauta, la percusión y al estudio del baile con distintas asociaciones etnográficas y folclóricas. También el violín le tentó recibiendo clases de Jean Luc Dominic y se interesó por la historia de este instrumento por los pueblos de Asturias en trabajo de campo.

El arpa céltica -instrumento tan caro de ver en las formaciones actuales- es una de las debilidades de De la Cuesta, que recibió clases del bretón Myrdhín («Afrocelt Sound System») y de los gallegos Xavier Gómez y Rodrigo Romaní («Milladoiro»). La zanfona le llevó a estudiar con el magistral piamontés Maurizio Martinoti y con el que fuera su compañero en «Lliberdón» Fonsu Fernández. Con el rabel (bandurria asturiana) desarrolla una impagable labor de recuperación, estudio, composición, interpretación y luthería.

Estos dos últimos instrumentos son ejemplo de lo que significa el verdadero interés -el apasionamiento- para aprender, estudiar y transmitir la música del raigaño y su histórica. «Hestoria de les harpes y la so presencia n'Asturies» y «Bandurria asturiana, el rabel y método pa la so interpretación» son dos volúmenes bibliográficos y sonoros imprescindibles en la historia reciente de la música tradicional asturiana.

García de la Cuesta fue miembro fundador en el curso 1998-99 de la Escuela de Música Tradicional «La Quintana» de Gijón y su labor está presente en infinitas conferencias, encuentros, exposiciones y estudios compartidos sobre el baile, la lengua, la música y el folclore tradicional siempre con la cultura asturiana como protagonista, llevándole a desarrollarlas incluso fuera del Principado como ha ocurrido recientemente con sus charlas concierto en Cataluña, País Vasco o Cerdeña. La traducción de este apasionamiento por la cultura musical de Asturias abarca en el currículum de Daniel García de la Cuesta otros trabajos, como «La bandurria» (Museo Arqueológico de Oviedo, 2000); «Percusión nel folclore asturianu» (2001) y «Música tradicional asturiana. Percusión 1, 2 y 3» (2001) con José Ángel Llaneza; «Instrumentos airófonos nel folclore asturianu» (2002); «Etimoloxía de les gaites» (2005); «Cañas y cálamos musicales en la Antigüedad» (2010); «De albogues, alboak y otras gaitas» (2011), y estudios como «Averamientu a la tabla tañida y otros sones», «Simboloxía na puerte la catedral d'Uviéu» o «El panderu cuadráu», «Nefer, símbolu xeroglíficu F35, ¿posible instrumento musical», entre otros, además de la traducción al asturiano de los textos «Coincidencias entre leyendas de Galicia y Asturias», de Eliséu Mauas Pinto o «Túmulos ya dólmenes d'Asturies», con guion y banda sonora del vídeo.

Su apego a la lengua asturiana también coloca a De la Cuesta como divulgador y recuperador del romancero tradicional y la poesía de manera constante, yendo a la búsqueda de similitudes, aproximaciones y actualizaciones comparadas dentro y fuera de Asturias. Con el grupo de teatro «Turnebís del Tribilín» realiza esta labor divulgativa ya fraguada también por su traducción de poemas y cuentos de Alan Poe al asturiano y su propio poema «Enfile mitolóxicu» o con el espectáculo «Poesía espeluctacular».

Música, instrumentos, recuperación y divulgación, pero mucho más. En labor solitaria o coral y siempre a la búsqueda del enriquecimiento cultural, del saber, para que las consultas futuras -que también son trabajo presente- sobre la tradición asturiana sigan contando con bases sólidas a las que agarrarse. «Y a esto», como indica el mismo De la Cuesta, «pueden contribuir enormemente con sólo tenerlo en consideración las consejerías, ayuntamientos, editoriales, discográficas, museos, escuelas de música o aulas didácticas empezando por pensar en los niños asturianos; para que éstos no vean esta tradición como algo lejano en el tiempo, arcaica, pasada o merecedora de olvido, sino como algo con lo que convivir en tiempos actuales». Gracias, en buena parte, a la labor tenaz, apasionada, de Daniel García de la Cuesta y tantos otros que como él trabajan para que así sea. (LNE)


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